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  • Hugo Villalobos

Hallazgos, selección de notas de diseño, nuevos materiales e innovaciones | 2021-12

Llegamos al final del año 2021, y es la oportunidad perfecta para reflexionar, hacer una pausa y hablar de manera significativa de como el panorama social, político, científico y económico refleja el momento actual, y debe centrar el debate de las propuestas creativas y de diseño del futuro.


En el escenario presente, es necesario hacer referencia a los temas más importantes, como salud, comunidad, sostenibilidad, clima. Ha quedado claro que el diseño se tiene que abordar de manera colectiva y ya no individual, o competitiva. Es necesario reconsiderar cada producto, su utilidad, ciclo de vida y dotarlo de un auténtico valor, fuera de solo ejercicios de marketing.


Por esto, nos alegra saber que el año 2021 ha sido decisivo y ha visto catapultado el desarrollo de biomateriales en prácticamente todas las industrias. Generando una explosión de propuestas y permitiendo una inversión creciente, los fabricantes han podido aumentar sus capacidades de producción al tiempo que se reducen los precios, lo que hace que la gama de biomateriales en oferta sea cada vez más accesible y diversa.


En palabras de Lucas de Man del estudio -Biobased Creations- “Los biomateriales están pasando de la tendencia a la realidad” ,“Va a ser la cuarta revolución económica”.


Las alternativas basadas en plantas


Grandes nombres y marcas de la industria se han sumado a esta apuesta, usando alternativas basadas en plantas en vez de petróleo, tal es el caso de Adidas y Hermés, que incorporan piezas de “piel/cuero” hechas del hongo mycelium en piezas de moda, o BMW, que debuta un concepto de carro que incorpora llantas de látex natural y un volante hecho de aserrín. El bioplástico hecho de caña de azúcar ha sido utilizado por empresas como Reebook, Timberland, Allbirds entre otras.







Biomateriales, legislación y actuación colectiva


En todos los ejemplos pasados, es evidente que los biomateriales pueden ofrecer una alternativa prometedora a los productos de construcción/fabricación convencionales porque están hechos de recursos renovables, que generalmente emiten menos dióxido de carbono en su producción y procesamiento, al mismo tiempo que son más fáciles de reciclar o biodegradar.


Estos materiales, cuando se cultivan de forma regenerativa, también tienen el potencial de ser negativos en carbono, ya que las plantas y organismos como las algas y los hongos eliminan el CO2 de la atmósfera mientras están vivas y lo almacenan en sus células.


Según varios expertos, se espera que los materiales de bases biológicas puedan adaptarse a producción de gran escala en los próximos 5 años. A nosotros nos parece muy importante notar que a medida que estos materiales se hagan cada vez más comunes, los gobiernos tiene que simultáneamente comenzar a regular los materiales más contaminantes para que no se pueda seguir usando, y así lograr e incentivar el cambio, un esfuerzo que nos corresponde a todos en colectivo, como sociedad.



Casa construida de 100 materiales de origen vegetal